jueves, 11 de enero de 2007

Titubeos tras la T-4




Es muy habitual que cuando un niño pequeño suspende un exámen, se presente en su casa e intente, a través de juegos de malabares, hacer creer a su padre y madre, que dicho suspenso no fue así, que el profe le tiene manía, o que no tiene demasiada importancia. Sin embargo, este gobierno, el de Bambi, se comporta aún más infantilmente que el pequeño mal estudiante, en torno al tema del mal llamado "proceso de paz". Digo mal llamado, porque tras la despedida de fin de año que los genocidas de siempre, los de la ETA, nos dieron al 2006, parece muy irresponsable no admitir lo que es un hecho, ETA no quiere la paz, o al menos no la quiere sin obtener todo lo que pide a la Nación española.

A pesar de todo, el pequeño Bambi no reconoce su error, no reconoce que aquellos indicios que ya nos hacían temer que los terroristas no estaban jugando limpio (llámese robo de armas, violencia callejera o extorsión a empresarios) han confirmado esta realidad, traducida en la muerte de dos ciudadanos ecuatorianos en la T4 de Barajas. Zapatero sigue presentándose aún ante los ciudadanos haciéndonos creer que las cosas todavia tienen arreglo, y que, además, ETA tiene voluntad negociadora... Zapatero, este examen lo has suspendido, y no por ello te sientas culpable, ya que con anterioridad tus tres antecesores en el cargo también lo intentaron, y ninguno, logró que ETA dejase las armas. Yo no seré quien te reproche intentarlo, e incluso no lo haré tampoco por no prestar la suficiente atención a los sucesos previos que ya apuntaban que las cosas no iban como debieran. Lo que yo, y muchos ciudadanos podremos hacer es criticar a este gobierno, y a su cabeza saliente que ante hechos claros no reaccione de manera contundente, al igual que unos padres reprocharían a su hijo que trás ese mal resultado no hiciese nada por aplicarse más.
Si ETA pide en ocasiones pausas (entiéndase que me refiero a las Treguas, altos el fuego o similares), engañando la buena fe de la democracia, sus políticos e instituciones, es porque sabe que su final aplicando una política contundente desde un poder ejecutivo fuerte, llegará. Todos sabemos como acaba el cuento de Pedro y el lobo... si los enemigos del pueblo español y de sus instituciones democráticamente elegidas no se rinden por las buenas, tendrán a más de cuarenta millones de personas sobre ellos. Zapatero, las de ganar las tenemos nosotros, como recientemente dijiste, "fuerza y coraje", ante los hechos, actuaciones y no titubeos.

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