Ayer el candidato socialista a la alcaldía de Madrid presentó las líneas maestras de su programa, para plantar cara al "invencible" Ruiz Gallardón. La elección del candidato vino tras una desastrosa estrategia dentro del PSOE, en la que tras dar palos de ciego logró obtener un candidato, que a pesar de ponerle ganas, carece de popularidad entre el "populacho" de la capital.
El PSOE sabe que lo tiene muy difícil en la capital y en la Comunidad, y por ello ha empezado ya la precampaña. La oferta de Sebastián es original. Se apuesta por una ciudad peatonal, con tranvias y con impuestos más bajos. Es decir, ataca a Gallardón donde más le puede hacer daño, en la presión fiscal que nos ha sometido a los madrileños, y en el hartazgo de todos aquellos ciudadanos, que soportamos religiosamente en nuestro autobús, atascos en M-30, M-40, Castellana o Callao. Las farónicas obras del alcalde, que han ascendido a más de 5.100 millones de euros (tres veces más de lo presupuestado) han levantado muchas críticas entre los ciudadanos de Madrid, sin embargo, una vez acabadas las obras la gente olvida los agravios sufridos en dos años y acude a las urnas con las energías renovadas.
El PP está potenciando el uso de transporte privado tras la obra de la M-30, a la vez que extiende la linea de metro a los lugares de la capital "más necesitados" (no, barrios obreros no, sino Pinar de Chamartín, Arganzuela o Alameda de Osuna). Metro de Madrid vuela, pero la linea 6 registra el mayor número de quejas de la historia. Los abonos mensuales suben cada año. La EMT registra los peores resultados en servicios de puntualidad y horarios. La UVA de Hortaleza tiene parquímetros para sufragar las obras del alcalde... en definitiva, Madrid necesita un cambio, y no de formas, ya que Gallardón es educado hasta la saciedad (aqui lo del talante no vale), sino de políticas.
Sebastián ha presentado propuestas que en determinados casos resultan "alocadas", como la peatonalización de Gran Vía, sin ninguna alternativa. Sin embargo existen algunas muy interesantes como el tranvia por Castellana, la descentralización de poder a las Juntas, el abono más barato o las reducciones de IBI (disparatadas).
Seguramente "Miguel se va a hostiar", pero ha hecho algo muy inteligente, desacreditar con hechos y datos una política de transportes de la que presume el consistorio, pero que si realmente nos sentamos a reflexionar, después de tanto gasto ¿se notan las mejoras?, ¿las políticas son las correctas? y... ¿nuestros bolsillos?, en mayo la respuesta.

